19.7.14

Recordando al patricio JUAN PABLO DUARTE Y DIEZ en el 138 aniversario de su fallecimiento

El 15 de Julio de 1876 en Caracas, Venezuela, desterrado, enfermo de cuerpo y alma, empobrecido y olvidado por sus compatriotas, falleció el padre de la patria JUAN PABLO DUARTE Y DIEZ.

DUARTE, quien es considerado el verdadero ideólogo y gran activista de la gesta de independencia de la República Dominicana del siglo XIX regreso a su país consiguió su formación democrática en el extranjero  después de haber sido enviado a Estados Unidos y Europa a la edad de 15 años, regresando a los 20 con mejor preparación e impregnado de todas las ideas políticas vanguardistas de la época.

A su regreso nuevo en Santo Domingo trabaja en el negocio de su padre. Realiza una intensa vida social que le liga a importantes sectores de la sociedad urbana. Es testigo de matrimonios, apadrina bautizos y asiste a reuniones de carácter cultural. Esa vivencia de la sociedad es la que le permite percibir que existe un sentimiento patriótico e independentista en el país. El mérito de Duarte, como patriota y como político organizador estriba, fundamentalmente, en que supo interpretar el momento histórico que vivía la sociedad dominicana de aquel entonces, renuente en sus capas más decisivas a aceptar la dominación haitiana de entonces. Así ideas y crea la Trinitaria, sociedad secreta de activismo político y especialmente educativo en donde Duarte compartió sus conocimientos y experiencias aprendidas en el extranjero.
Juan Pablo Duarte y Diez
Padre de la patria dominicana

A pesar de haber dedicado su vida a país que primero ideo y luego conquisto para el beneficio de el y los demás, Duarte sufrió la amargura de la envidia y la traición de los desproporcionados ingratos y oportunistas que gustan asirse del poder, de aquellos incluso semi-analfabetos hateros del siglo XIX cuya ignorancia sobre vida democrática combinada con avaricia personal, terminó con los sueños de los principales formadores de la independencia de la República Dominicana, principalmente contra Juan Pablo Duarte quien fue desterrado inmediatamente se logro la emancipación de Haití.
Entre 1844 y 1861 esta misma clase de políticos oportunistas regentea la nación dominicana, sucediéndose en la presidencia a conveniencia hasta que se le ocurre al mismo que traicionó a Juan Pablo Duarte, Pedro Santana, de anexar a España, el país independizado en el 1844, con la diferencia de que ahora esta totalmente endeudado.

Duarte regresa a Santo Domingo y se pone a las ordenes de los grupos independentistas una vez realiza una colecta de recursos económicos en Venezuela para ayudar a la causa.

Reconquistada la independencia en 1863, Duarte fue enviado como cónsul al exterior en 1864, con el objetivo de recolectar fondos para la causa restauradora, la decisión no buscaba más que sacarlo del camino aunque esta hipótesis no ha sido comprobada. Aunque la actitud del Gobierno Restaurador no fuera esa, la misión encargada a Duarte terminó por convertirse en otra especie de exilio,  le habían cedido una pensión honorífica que terminaron incumpliéndola y así las cosas Juan Pablo Duarte se quedó con su familia subsistiendo de una fábrica de velas en Venezuela.

A la edad de 63 años, fallece el 15 de Julio de 1876.

Hace 138 años de la muerte física del padre de la Patria Juan Pablo Duarte  y Diez, y aunque vivimos en el siglo XXI, tal parece que existe un atavismo en el uso de las practicas políticas desde que se origino la nación dominicana, un infortunio por el que millones de dominicanos sienten pesar dentro y fuera de la geografia nacional. Una país que tiene tantas riquezas y ha sufrido la mayoría de su tiempo de independencia, pobre dirección y administración, y los ejemplos saltan a la vista.

Muchos hoy mencionan a Juan Pablo Duarte y Diez en sus arengas políticas pero muy pocos osan de emularlo en la práctica y de testigo están los relatos de la historia dominicana. La vida de Juan Pablo Duarte y Diez, tanto como las fases de la historia dominicana debieran ser una materia de mejor dominio público, expandirse intensamente, no por la tristeza de conocer la forma en que trabajan los bajos instintos de algunos en hacer política, sino porque desconocerlos y/o ignorarlos hace que se repita la misma historia de generación en generación.

Hoy mejor que nunca la moral y los principios que enarboló Juan Pablo Duarte y Diez están más vigentes que nunca, leamos de nuevo y busquemos alcanzar el pais que merecemos!

1 comentario:

Unknown dijo...

Por desgracia, (quizás sea parte de la naturaleza humana), actualmente a la mayoría de los dominicanos no les interesa tanto servir a la Patria, como servirse de ella.