12.6.16

Shakespeare y Cervantes: Dos grandes de la literatura universal con una gran coincidencia!


La obra literaria de William Shakespeare y Miguel de Cervantes, para las culturas inglesa e hispana, respectivamente han sido sumamente trascendental como referencia en la posteridad. Compartimos este breve y magnifico resumen sobre sus obras maestras.

"La más extraordinaria coincidencia en la historia de la literatura universal es la muerte de William Shakespeare y Miguel de Cervantes en la misma fecha del 23 de abril de 1616, hace cuatro siglos. Y digo la misma fecha no el mismo día ya que Shakespeare murió en el calendario Juliano y Cervantes en el Gregoriano y como quiera coincidieron en la misma fecha lo cual agrega aun más a la curiosidad. Estos escritores, los supremos en sus respectivas lenguas, abrieron una nueva perspectiva, ambos dejaron atrás para siempre la visión encantada y medieval del mundo.

Shakespeare llevo una vida relativamente apacible y fue ampliamente admirado por la corte y el publico londinense. En un arrebato de creatividad sin comparación en la historia entre el 1601 al 1607 Shakespeare lanzo una prodigiosa obra maestra tras otra:sus cuatro grandes tragedias, Troilos y Cresida y Antonio y Cleopatra. Todas apasionantes, con un drama de una tensión casi insoportable, y con una poesía que corta el aliento. . Son en verdad retratos inigualables de las pasiones humanas.

Shakespeare fue quien abrió el camino de la modernidad, del drama sicológico centrado en la conciencia del hombre.Los Griegos ,brillantes como eran, sometían a los humanos a las implacables leyes del destino, a las formas artísticas de las leyes de la naturaleza, que eran rígidas e inflexibles.Por eso decían que la tragedia era la obra perfecta y mas dramática, porque no importa lo que el héroe haga siempre se estrella contra la inflexibilidad del destino. Su fin es trágico. Shakespeare saco las leyes de los cielos y las sembró en el centro del hombre. Othelo y Macbeth están enceguecidos por sus pasiones; Hamlet, por saber demasiado termina dudando de todo; y el pobre Lear es simplemente abrumado por el peso de la vida misma. Si habría que elegir una yo me quedaría con King Lear, pero eso es una mentira piadosa, desde que leo otra caigo influenciado por el mismo hechizo que tuve con la primera.

Shakespeare tiene mucho mas fama que Cervantes, por un lado debido a la preeminencia mundial de Inglaterra sobre España y por el otro lado por la secuela de distinguidos críticos y admiradores que ha tenido. Nietzsche en el "Origen de la Tragedia" dice que Hamlet se ve paralizado por la duda no porque esta sumido en la ignorancia sino todo lo contrario, sabe demasiado,y aquel que ve la esencia ultima de la existencia desiste de cualquier actividad porque ha contemplado la futilidad de la vida. Abraham Lincoln una vez apunto que el monologo del Rey Claudio, hostigado por la culpa del fratricidio, le parecía  más relevante que el famoso monologo de Hamlet con el "To be or not to be". Giusseppe Verdi, que veneraba a Shakespeare sin saber una palabra de Ingles, compuso tres de sus grandes operas basadas en Macbeth, Otelo y la ultima e inolvidable Falstaff.

Miguel De Cervantes tuvo un destino diametralmente opuesto al de Shakespeare, su vida fue una estela de aventuras, contratiempos y muchas amarguras. Don Miguel fue siempre un lector voraz y decía que el Leia hasta los papeles rotos en las calles. Peleo heroicamente en la celebre batalla de Lepanto donde no solo le dieron un arcabuzazo en el pecho sino que también le destruyeron la mano izquierda, "para la gloria de la diestra." Fue hecho prisionero por los piratas árabes en Argel, algo que relata en la historia del Cautivo en el Quijote. Quiso siempre emigrar a Las Indias pero el Rey no lo dejó y de hecho lo trancó en la cárcel "donde toda incomodidad tiene su asiento", y desde allí comenzó a escribir la historia de un loco caballero andante.

Don Quijote De La Mancha es el encuentro de dos mundos, de uno que viene y otro que se va. Guiados por la incomparable ironía del "Príncipe de Letras",contemplamos el mundo del espíritu, la metáfora y la fantasía en oposición al mundo realista,natural y visible. Al mundo medieval de la comunidad humana unificada bajo el reino de La Cristiandad, de un mundo de encantamiento y magia, se va sobreponiendo e imponiendo el mundo de los Estados-Naciones, de los principios jurídicos y de la creciente matematización científica de todos los ordenes de la vida.

Pero esto no detiene a nuestro héroe que a pesar de los encontronazos persiste en sus ensueños esto ignorando las reiteradas y juiciosas observaciones de su escudero Sancho Panza, la versión hispánica del maravilloso Falstaff shakesperiano, que es la voz de la razón en la novela: estos no son gigantes sino molinos; ella no es Dulcinea es una modesta campesina. No solo no es un caballero andante, es un caballero en un mundo equivocado. Todo esto siempre ha sido una critica vana porque lo que nutre e impulsa a Don Quijote viene de otra parte. La ciencia nos indica que es solo el producto de la fantasía de una mente alocada pero Cervantes nos deja la puerta abierta para sospechar que algo mas misterioso y fundamental anida en el alma de todos los Quijotes, usted, yo, y el pueblo: la afirmación de la naturaleza y primacía del espíritu en el hombre. Todo esto viene dicho o implicado con una comicidad nunca vista en la literatura universal. La ironía cervantina se hace manifiesta desde la primera línea :"Desocupado lector", y de hecho el relajo es total con el que cuenta la historia, Cidi Hamete Benengeli, ya que Benengeli es siervo en árabe, "Cervantes".

Sancho por supuesto no logra su propósito y es solo en el umbral de la muerte que el héroe vuelve por un instante a la realidad pero para ese momento ya todos los que lo rodean están quijotizados. Y nadie lo esta mas que su fiel escudero. En la memorable escena final de la muerte de Don Quijote, la cumbre del patetismo, Sancho lo llora, y lo llora amargamente porque solo allí se da cuenta, como nos pasa a casi todos nosotros en la vida, que con Don Quijote una parte importante de el, quizás la mas importante, también esta muriendo.

A William Shakespeare y Miguel de Cervantes en este cuarto centenario lo único que nos queda desearles es que vivan por muchos más y por todos los siglos de los siglos, Amen".

AUTOR: José Marti

3.4.16

UN ADIOS AL AMIGO JOSE VERAS, UN DOMINICANO QUE AMO CON EL ALMA SU PAIS

Me uno a la pena de la familia VERAS en Kissimmee, Florida, por el fallecimiento de JOSE VERAS, esposo, padre, abuelo y un gran dominicano en los Estados Unidos, amigo de los amigos.

JOSE VERAS falleció este sábado 2 de abril, 2016 y su ida nos ha sorprendido a todos los que lo conocimos de tanto tiempo. Le conocí como un apasionado de sus causas y gran defensor de nuestra amada Quisqueya en todos los escenarios.

Su trato jovial, preocupaciones por todo lo dominicano y el destino de la patria eran su fuerte. Sin duda, una pérdica irreparable para nuestra comunidad dominicana en la Florida y del exterior. DESCANSE EN PAZ JOSE VERAS y nuestras condolencias a su amada familia.

12.1.16

Historia para contar que nos hacen pensar sobre nuestras acciones diarias

Charles Plumb (norteamericano, nacido en Noviembre, 1942-presente) era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam. . Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil.

Joseph Charles Plumb, piloto cuando joven
. Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en una prisión norvietnamita. A su regreso a Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la prisión. . Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó: Le dijo “Hola, usted es Charles Plumb, era piloto en Vietnam y lo derribaron verdad?” “Y usted, ¿cómo sabe eso?”, le preguntó Plumb. . “Porque yo empacaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?”. Plumb casi se ahogó de sorpresa y con mucha gratitud le respondio. “Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí.” . Estando solo Plumb no pudo dormir esa noche, meditando: ¿“Se preguntaba Cuántas veces vi en el portaviones a ese hombre y nunca le dije buenos días, yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero?” . Pensó también en las horas que ese marinero paso en las entrañas del barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía. . Ahora, Plumb comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia: ¿”Quién empacó hoy tu paracaídas?”. . Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. Uno necesita muchos paracaídas en el día: uno físico, uno emocional, uno mental y hasta uno espiritual. . A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno sin que se los pidamos. . Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien , o aunque sea, decir algo amable sólo porque sí. . Hoy, esta semana, este año, cada día, trata de darte cuenta quién empaca tu paracaídas, y agradécelo. Aunque no tengas nada importante que decir, envíale este mensaje a quien o a quienes alguna vez lo hicieron. Y también mándaselo a quienes todavía no lo han hecho. . Las personas a tu alrededor notarán ese gesto, y te lo devolverán empacando tu paracaídas con ese mismo afecto Todos necesitamos de todos, por eso demuéstrales tu agradecimiento. . A veces las cosas mas importantes de la vida solo requieren de acciones sencillas Solo una llamada, una sonrisa, un gracias, de un Te Quiero,de un Te Amo, de tender la mano, de simplemente sonreir....

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PD. ESTE MENSAJE LO COMPARTIO CONMIGO EL DR. RAMON MURRAY

2.1.16

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra (para mayores de 50)

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. Tiramos absolutamente todo. Ya no hay zapatero que remiende un zapatero, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos. De “por ahí” vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba. Y no es que haya sido mejor, es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo”, pasarse al “compre y bote que ya se viene el modelo nuevo”. Hay que cambiar el auto cada tres años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado. ¡Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre. Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería… ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos…  ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!! Los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas.  ¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de ellos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga.  Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado.
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PD: ARTICULO DE EDUARDO GALEANO, publicado en el 2013 en Diario U Chile. Es tan real y verdadero que decidi compartirlo con todos ustedes como un llamado a la voz de la conciencia sobre la era que vivimos actualmente.