24.11.12

DOCTORA EVANGELINA RODRIGUEZ, DOMINICANA PIONERA EN LA MEDICINA, REVOLUCIONARIA Y EMPRENDEDORA

La historia es recogida por los intelectuales y los legados son transmitidos de generacion en generacion por la gente sencilla de los pueblos.  Gracias a estos ultimos y con justicia es un deber mas que ciudadano promover el legado de una de las mujeres dominicanas mas revolucionarias del siglo XX, ANDREA EVANGELINA RODRIGUEZ PEROZO, primera mujer en graduarse de medicina en la Republica Dominicana.   Le invito a leer la impresionante historia de la dominicana que vivio medio siglo adelantado en su epoca en su natal Republica Dominicana. 
La doctora Evangelina Rodríguez, primera mujer dominicana graduada en medicina. Andrea Evangelina Rodríguez Perozo nació el diez de noviembre de 1879 en San Rafael del Yuna, Higuey, Republica Dominicana.

MEDICO, POETA  y NARRADORA. Hija de Ramón Rodríguez y Felina Perozo. Nació en Higüey, pero desde los seis años de edad su abuela Tomasina Suero, motivada por la prosperidad económica de San Pedro de Macorís en las primeras décadas del siglo XX, la llevo a vivir a esa ciudad. Allí hizo sus estudios primarios y secundarios en el Instituto de Señoritas bajo la tutela de la destacada educadora Anacaona Moscoso. Luego, en Santo Domingo, recibió en 1902 el título de Maestra Normal, iniciándose como profesora en la capital dominicana, donde llegó a dirigir la Escuela Normal de Señoritas en el 1907.
 En 1903 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Santo Domingo. Al graduarse de doctora en Medicina en 1911, se convirtió en la primera mujer dominicana en obtener un título de médico en República Dominicana. Ejerció la medicina en San Pedro de Macorís hasta 1920 cuando decidió cursar estudios de especialización. Con el poco dinero que pudo reunir con la práctica de la medicina y con la ayuda económica de su pro-tectora Anacaona Moscoso, se trasladó a París, allí se especializó en obstetricia y ginecología (1921-1925) en el hospital Broca y en la Maternidad Baudelocque, respectivamente.

 A su regreso a San Pedro de Macorís puso sus conocimientos al servicio de las clases más necesitadas. Con ese propósito fundó un centro para el control de enfermedades venéreas, organizó el club de madres Gota de Leche para ayudar a las madres necesitadas a criar a sus hijos, propuso la enseñanza de la educación sexual en las escuelas dominicanas, sugirió métodos de planificación familiar y creó un servicio de obstetricia para exámenes prenatales y postnatales. Su espíritu progre-sista, revolucionario y soñador fue un desafío para los profesionales de la medicina y para los in-telectuales de su época, quienes la consideraban como una “loca”.
El advenimiento del régimen de Trujillo en 1930, cuya política contrastaba con sus proyectos científicos, humanitarios y, sobre todo, con la libertad del ser humano, la motivó a desplazarse por las calles San Pedro de Macorís a protestar contra las atrocidades ordenadas por el dictador dominicano. Según su mejor biógrafo, el siquiatra Antonio Zaglul, esa conducta le permitió a sus compueblanos “confirmar su locura”. A partir de entonces, como explica Tomás Báez Díaz en Trilogía: la mujer aborigen, la mujer en la colonia, la mujer dominicana, “incomprendida por el medio que la circundaba, abandonó el pueblo e inició una interminable peregrinación por colonias agrícolas y bateyes ofreciendo atenciones médicas a los necesitados y alfabetizando a la masa campesina”. 

La dictadura de Trujillo la marginó de la sociedad dominicana. La borró del mapa. Fue excluida de los congresos médicos, eliminada del Directorio y de la Síntesis Bibliográfica que incluía los nombres de todos sus colegas. La revista Fémina, donde ella publicaba sus colaboraciones literarias, le cerró sus puertas. El doctor Moscoso Puello, que fue su compañero y conocía su capacidad y sus virtudes, escribió un libro y apenas la menciona. ¿Razones? La obra fue hecha en la Era de “El Jefe”. Y, pese a haber sido la primera médica graduada, con especialidad en pediatría y ginecología, llega a la República procedente de París y a quien se designa como primera maestra en obstetricia es a Consuelo Bernardino, sencillamente por la influencia que ejercían en el régimen sus hermanos, Minerva y Félix Bernardino. (Minerva Bernardino fue la embajadora dominicana ante la ONU cuando fue creada a finales de la decada del '40).

El doctor Santiago Castro Ventura hace el recuento y refiere que Evangelina Rodríguez Perozo fue acosada, perseguida, golpeada, encarcelada, por sus críticas a la tiranía. Cayó en desgracia y sus pacientes abandonaron la consulta. Esta situación, agrega, devino en una grave enfermedad mental que la llevó a deambular por las calles del Este vociferando consignas contra el terror. “Se decidió acentuar la represión sobre ella: fue confinada en la colonia Pedro Sánchez, en El Seibo. En la fortaleza México, de San Pedro de Macorís, después de interrogarla para saber si instigaba la huelga, y golpearla durante varios días, los guardias la dejaron abandonada en un desierto camino vecinal cerca de Hato Mayor...”.

Murió de esquizofrenia. El olvido, la ingratitud y la indiferencia la han acompañado más allá de la muerte: de la calle que rinde homenaje a su memoria desapareció el rótulo que fue retirado para enmendar el nombre mal escrito. Nunca ha sido repuesto y la vía lleva más de un año sin identificar. Castro Ventura destaca el carácter hostosiano, superior, de la educación de Evangelina Rodríguez y la precoz aptitud de la adolescente desde que empezó sus estudios elementales. “Cuando se gradúa de Maestra Normal, son tres las de su promoción y es a Evangelina a quien escogen para dar las gracias. Eso significa que ya sobresalía por sus facultades, por su capacidad. Incluso, su maestra de graduación, Luisa Ozema Pellerano, significa que ya desde su pueblo natal Evangelina traía una preponderancia por encima de las demás, pese a su condición humilde”. 
Dra. Evangelina Rodriguez Perozo
Primer mujer medico dominicana
Por lo demás, a la meritoria y ejemplar dama sólo se le recuerda como la primera mujer médico dominicana sin resaltarse los valiosos aportes que ofreció al país, los programas que introdujo, aun vigentes, y la inestimable labor social, cultural y patriótica que desempeñó.

Esta ingrata actitud llevó al doctor Santiago Castro Ventura a publicar un libro sobre la abnegada profesional que, según él, resalta estos méritos ignorados y que viene a sumarse a los reconocimientos que otros dos eminentes médicos, los doctores Antonio Zaglul y Emil Kasse Acta ofrendaron a la que fue maestra y médico de sus infancias, autores, también, de dos volúmenes agotados en torno a la vida y la labor humanitaria de su comprovinciana. “Trato de reconocer valores que en el campo médico nunca se le habían reconocido, porque solamente se habla de que fue la primera, pero es también pionera que inicia programas básicos completos para el desarrollo de la medicina y los pone al día, como los de atención al niño sano y de cuidado prenatal a la madre. Cuando retorna al país, insiste en dar seguimiento a los infantes para ver como evolucionan la talla, el perímetro cefálico, el peso, lo que llaman puericultura, y es ella quien instala el Banco de Leche, para el sustento de menores”, manifiesta Castro Ventura.

Castro Ventura considera que “la sociedad dominicana de entonces no comprendió el carácter emprendedor y la capacidad de trabajo de Evangelina” a quien atribuye “un alto nivel de inteligencia y dinamismo”.

Alvaro Arvelo hijo comento "La doctora Evangelina Rodríguez metió dentro del paquete social de la defensa de la mujer los derechos de la mujer negra, más discriminada que la criolla blanca. Ayer y hoy. Y como ella era negra, el racismo nacional no le perdonó que fuera la primera médico, la primera sorboniana y parte de la cruzada inicial en beneficio de las mujeres del país. El terrible racismo dominicano la acosó, la persiguió, la calumnió, la detractó, la humilló y finalmente la llevó al abandono de su profesión, a la tortura, a la cárcel, a la miseria y a la locura.".

Hoy dia una calle y un hospital en la Republica Dominicana llevan su nombre..recocimiento muy simple para una mujer vanguardista que desafio todos los escollos posibles de la sociedad que le toco vivir para alcanzar sus sue~os.. desde los altos estudios hasta ayudar a los mas humildes. Ojala se multipliquen muchas EVANGELINA RODRIGUEZ en la Republica Dominicana y en el mundo!

Con autorización a reproducir yo compartir para que el legado de la Doctora Evangelina Rodriguez no quede olvidado.